Protestando entre fumarolas
Los lugares de la memoria
Explora Yumbo a través de los lugares donde la protesta, la violencia y la resistencia dejaron huella.
Toca un punto para comenzar

Iglesia Nuestro Señor
del Buen Consuelo
Parque Belálcazar
Sintramunicio
Colegio Mayor
Barrio Las Américas
Iglesia Nuestro Señor del Buen Consuelo
La Iglesia de Nuestro Señor del Buen Consuelo es uno de los símbolos históricos, culturales y espirituales más representativos del municipio de Yumbo. Está ubicada en la calle 6 con carrera 4, en una esquina, frente al parque Belalcázar, donde se observan imponentes sus altos muros rojizos, realzados por franjas amarillas, su cúpula y sus dos torres rematadas en agudas agujas que evocan los alfiles de un tablero de ajedrez.
Al interior, dos hileras de columnas forman una sucesión de arcos de los que cuelgan grandes lámparas de cristal, cuya luz amarilla baña tenuemente el largo corredor central que conduce al altar, donde reposa la imagen del Señor del Buen Consuelo, clavado en la cruz, con el cuerpo consumido, la piel morena surcada por la sangre y el rostro inclinado hacia el hombro izquierdo.
Su construcción comenzó en 1928, cuando el párroco José Saulo Torres comprendió que la pequeña capilla levantada casi 250 años atrás para venerar al Señor del Buen Consuelo —patrono de Yumbo— ya no era suficiente para recibir a los cientos de fieles y peregrinos que llegaban cada año desde distintos pueblos vecinos para celebrar las fiestas patronales.
Sin embargo, apenas un año después de iniciadas las obras, el sacerdote falleció y el proyecto, que además enfrentaba limitaciones económicas, quedó suspendido hasta 1935. Fue entonces cuando Fray Alfonso de la Concepción Peña retomó la iniciativa y, junto con la comunidad yumbeña, que aportó recursos y mano de obra, logró sacar adelante la construcción del templo, consagrado oficialmente en 1939 por el obispo de Cali, Luis Adriano Díaz.
Desde entonces, aquel templo es el lugar donde se cruzan los recuerdos de varias generaciones: por un lado, los de los niños que, entusiasmados, avanzaron hasta el altar de mármol blanco para tomar su primera comunión; de los novios que intercambiaron sus votos frente al Señor del Buen Consuelo; y de los padres que presentaron a sus hijos ante la fe católica. Por otra parte, los de quienes presenciaron las extensas jornadas de protesta en 1980, 1989 y 1995, cuando ciudadanos y trabajadores se encerraron entre los muros del templo para exigir una solución a distintas problemáticas. También los de quienes, en 1982, vieron caminar entre las bancas de madera a hombres armados y encapuchados del M-19 que cargaban el féretro de Eladio Poveda, su compañero asesinado. Y los de quienes, dos años después, en agosto de 1984, volvieron a ver al mismo movimiento insurgente entrar al templo, esta vez durante la toma del municipio.
Conoce más sobre cada uno de estos acontecimientos tocando los años destacados.
Sindicato de Trabajadores de Yumbo
Sintramunicipio nació en 1961, a partir de la agremiación de trabajadores oficiales y empleados vinculados al servicio del municipio de Yumbo. En sus primeros años tuvo una autonomía limitada, pues la continuidad laboral de muchos trabajadores dependía del respaldo de los partidos tradicionales. A pesar de ello, desde sus inicios el sindicato buscó incidir en la administración municipal en defensa de los derechos de los trabajadores y de los intereses de las comunidades.
Esta dinámica comenzó a transformarse en la década de 1970 con la llegada de Dionisio Hernán Calderón, cuya dirección marcó una ruptura con la influencia política tradicional que había caracterizado los primeros años de la organización. Bajo su liderazgo, y posteriormente con el de Fidel Castro —homónimo del líder cubano—, el sindicato dejó de centrarse exclusivamente en las problemáticas laborales internas para entenderlas como parte de una realidad social más amplia. Esta nueva perspectiva favoreció la articulación con otros sindicatos y organizaciones sociales, fortaleciendo la movilización colectiva y ampliando su alcance en el municipio. Durante este periodo, el gremio docente también se vinculó a las luchas sindicales, reclamando soluciones frente a problemáticas compartidas con otros trabajadores.
Este proceso de fortalecimiento organizativo tuvo uno de sus principales logros en 1982, cuando se firmó la convención colectiva entre el municipio de Yumbo y sus trabajadores. El acuerdo no solo estableció nuevas formas de contratación que garantizaron una estabilidad laboral hasta entonces desconocida, sino que además contempló la compra de un lote destinado a la construcción de vivienda para los obreros más vulnerables, terreno que años más tarde se convertiría en el barrio Dionisio Hernán Calderón.

Posteriormente, en 1984, durante la alcaldía de Jairo Romero, se reconoció oficialmente un lote obtenido por el sindicato, ubicado en la calle 5 con carrera 6, en el cual fue construida la sede que reemplazó las antiguas instalaciones utilizadas hasta entonces.

La construcción de este nuevo edificio no solo permitió mejorar las condiciones para la realización de reuniones y actividades organizativas del sindicato, sino que también lo consolidó como un espacio para encuentros comunitarios y actividades culturales, artísticas y protocolarias. A partir de entonces, la sede se convirtió en la materialización de la trayectoria y las luchas que habían permitido consolidar al sindicato como un actor importante en la vida social y política del municipio. En su interior aún se conserva la memoria y el legado de sus líderes a través de retratos, pinturas y una placa conmemorativa. Los atentados registrados contra la sede en 1992 y 2000 evidencian cómo este lugar llegó a representar, incluso más allá de sus funciones administrativas, la presencia y la historia del movimiento sindical en Yumbo.
Conoce más sobre cada uno de estos acontecimientos tocando los años destacados.
Barrio Las Américas
Al llegar a Yumbo por la autopista que conduce a Cali o por la carretera vieja, uno de los primeros barrios que aparece en el horizonte es Las Américas. Un manto de casas de colores que van cubriendo poco a poco una montaña a la orilla de la vía. En la parte más baja, una hilera de restaurantes, droguerías y tiendas rodea una pequeña plazoleta triangular de adoquín con juegos infantiles, bancas de cemento, un gimnasio al aire libre y un paradero de buses intermunicipales.
A pocos metros de la plaza, al otro lado de la carretera, un largo cerco de reja cubierto de arbustos encierra las fábricas de Cementos del Valle y Eternit Pacífico, construidas a la orilla del río Cauca, en el sector conocido como Puerto Isaacs, en 1941 y 1945, respectivamente.
Con la llegada de Cementos del Valle empezó la consolidación de lo que hoy conocemos como el barrio Las Américas, pues personas vinculadas a la producción de la fábrica, ya fuera de forma directa, como obreros, o indirecta, cargando y descargando bultos de los camiones, empezaron a asentarse en la zona montañosa contigua a la planta.
A estos primeros habitantes se sumaron en 1961 algunas familias dedicadas a la pesca y la extracción de arena, que hasta entonces habían estado asentadas en Puerto Isaacs. Después de casi dos décadas coexistiendo con las enormes plantas, el Concejo Municipal concedió a Eternit una exoneración para ampliar su infraestructura, dando a la empresa vía libre para comprar los predios aledaños, donde vivían estas familias, que terminaron por abandonar su hogar y los vestigios de lo que años atrás había sido un importante puerto fluvial.

Así, mientras la industria continuaba expandiéndose, casas de todos los colores y materiales fueron trepando la montaña hasta conformar un barrio de calles empinadas y pedregosas en el que el suministro de agua potable era intermitente, cuando no inexistente, y el aire estaba lleno de gruesas partículas de polvo que terminaban asentándose y formando una capa maciza en los techos de lata de las casas.
Frente a estas condiciones, la comunidad creó un Comité Cívico que, con el respaldo de la Alcaldía y del entonces Instituto de Crédito Territorial, impulsó la legalización de los predios y la llegada gradual de servicios públicos y obras de infraestructura. Con el tiempo, esa organización comunitaria y la ubicación del barrio sobre uno de los principales accesos a Yumbo hicieron de Las Américas un escenario recurrente de la movilización social.
La glorieta ubicada frente al barrio ha sido testigo de algunos de los principales bloqueos y protestas de la historia reciente del municipio. En 1979, los habitantes paralizaron durante horas el tránsito para exigir el restablecimiento del servicio de agua potable. En noviembre de 2019, el lugar volvió a convertirse en punto de concentración durante el paro nacional, y entre abril y junio de 2021 fue uno de los principales escenarios de las movilizaciones y bloqueos que marcaron el estallido social en Yumbo.
Conoce más sobre cada uno de estos acontecimientos tocando los años destacados.
Parque Sebastián de Belalcázar
El parque Sebastián de Belalcázar es, posiblemente, el referente espacial más importante de Yumbo. A su alrededor se encuentran el Centro Administrativo Municipal y la parroquia Nuestro Señor del Buen Consuelo, además de buena parte del comercio del municipio.
Es una plaza que ocupa toda la manzana comprendida entre las calles quinta y sexta y las carreras cuarta y quinta. La atraviesan senderos delimitados por largas jardineras con árboles y arbustos que convergen en el centro, donde hay una fuente que alguna vez tuvo agua y hoy permanece llena de tierra. Frente a la iglesia, sobre un pedestal se alza la estatua de Fray Alfonso de la Concepción Peña, párroco que impulsó no solo la construcción del templo, sino también, en 1937, la del parque con la configuración que conserva hasta hoy.
A lo largo del día, por sus senderos transitan vendedores que arrastran chazas de madera y carritos ofreciendo café, jugos y dulces, junto a un incesante flujo de personas que se dirigen al trabajo, al colegio o a alguna diligencia. Sobre uno de los costados de la plaza permanece instalada una fila de puestos de cholados de todos los sabores. En las jardineras, pequeños grupos de ancianos conversan hasta entrada la tarde, cuando las voces y las risas de los niños empiezan a retumbar en el parque. Al caer la noche, el humo de los puestos de carne asada invade el ambiente, los artistas callejeros ofrecen presentaciones que duran horas y los jóvenes prolongan sus encuentros hasta la madrugada.
Sin embargo, este parque donde transcurre la vida cotidiana de los yumbeños ha sido también escenario de lo extraordinario. En él han tenido lugar conciertos, festivales, celebraciones litúrgicas y actos políticos,asì como algunas de las movilizaciones más recordadas del municipio: las protestas de 1973 contra el alza del transporte intermunicipal; las concentraciones de 1978 que exigieron la renuncia del alcalde Carlos Ariel Nieto; la protesta de 1992, con manifestantes encadenados con la boca cosida; en 1996, tres sindicalistas clavados en cruces durante días enteros; y, en 1985, el sepelio de Dionisio Hernán Calderón, presidente del sindicato de trabajadores oficiales (Sintramunicipio), un duelo multitudinario que desbordó el templo y llenó el parque de arengas y consignas.
Conoce más sobre cada uno de estos acontecimientos y personajes tocando las fechas y nombres destacados.
Colegio Mayor de Yumbo
La Institución Educativa Mayor —como se conoce hoy al histórico Colegio Mayor de Yumbo— se extiende desde la carrera 10 hasta la 12 y desde la calle 11B hasta la 14, en el barrio Uribe de Yumbo. Las dos manzanas que la comprenden están encerradas por un muro de ladrillo donde los niños han pintado dibujos y frases sobre la sana convivencia y el cuidado del medio ambiente. Junto a la tapia, jardineras con arbustos y árboles dan sombra a buena parte del andén, desde el que solo alcanzan a verse los pisos más altos de los edificios de aulas, la cubierta roja del coliseo y las copas de los árboles.
En el interior del cerramiento se encuentra una cancha de fútbol, una pista de atletismo, un coliseo donde se practican deportes de contacto, y dos bloques de aulas de varios pisos que se miran el uno al otro y forman una suerte de U.
Los orígenes de la institución se remontan a 1959, cuando el entonces concejal Ernesto Díaz Lenis impulsó su creación con el propósito de que los jóvenes yumbeños que terminaban la primaria pudieran continuar sus estudios en el municipio, sin tener que desplazarse a otras localidades. Para entonces, el único establecimiento que ofrecía educación secundaria en Yumbo era el Liceo Comercial, que todavía carecía de instalaciones propias. Había sido creado apenas cinco años antes por un grupo de estudiantes que no había encontrado cupo en instituciones de municipios vecinos, con el apoyo de sus padres y del párroco de la iglesia Nuestro Señor del Buen Consuelo.
El 10 de octubre de 1960 comenzaron las clases en el Colegio Mayor, con 25 estudiantes matriculados en quinto de primaria y 50 en primero de bachillerato. La primera promoción de bachilleres se graduó en 1966. Desde entonces, miles de jóvenes han pasado por sus aulas, acumulando para 2024 más de 6.500 egresados.
Sus más de seis décadas de historia dan cuenta de un espacio en el que se expresaron inquietudes, demandas y formas de organización de distintas generaciones de estudiantes y docentes. En los clubes de estudio, conformados en la década de los 70, los estudiantes analizaban obras literarias, organizaban actividades culturales y discutían sobre la realidad local. Por esos mismos años, entre quienes pasaron por las aulas del Colegio Mayor hubo figuras que terminaron vinculadas al movimiento insurgente. Rosemberg Pabón, integrante del M-19, fue docente de Ciencias Sociales de la institución, y entre los líderes estudiantiles de la época estuvo Eladio Poveda, quien años después se unió también al movimiento.
En la década de los 90, los estudiantes respaldaron activamente a sus docentes, que reclamaban estabilidad laboral y garantías: entre los episodios de movilización de esos años se encuentran las protestas de 1995 y 1996 por las condiciones laborales del magisterio municipal, la ocupación del colegio y una posterior huelga de hambre de los estudiantes.
Conoce más sobre cada uno de estos acontecimientos y personajes tocando las fechas y nombres destacados.
Los días que hicieron historia
Esta línea de tiempo reúne 42 episodios de protesta social y violencia política ocurridos en Yumbo entre 1973 y 2021. Los hechos están organizados cronológicamente y clasificados en tres categorías: protesta social, violencia contra actores políticos y violencia contra actores sindicales.
Empieza a recorrer esta historia y toca los nombres destacados para acercarte a las voces de quienes vivieron algunos de estos hechos en primera persona.
Elige un año para comenzar
OCT 1973
Ene 1978
OCT 1979
Jun 1980
SEP 1982
AGOS 1984
sep 1985
Nov 1985
1987
Jul 1989
Sep 1989 – Abr 1990
Sep 1989
Marz 1990
Feb 1992
Mar 1992
Sep 1992
Nov 1992
Marz 1995
11 de Jul 1995
13 de Juli 1995
Sep – Oct 1995
Nov 1995
Dic 1995
Agos 1996
Marz 1997
Juli 1999
May 2000
Jun 2000
2002 – 2003
Oct 2004
Ene 2006
Oct 2007
Jul 2011
May 2014
Agos 2014
Abril 2017
oct 2017
Feb 2018
Nov 2019
Abril – Jun 2021
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En primera persona
Acércate a la historia de la protesta en Yumbo desde dentro, tal como la recuerdan sus protagonistas.
Elige un relato

La toma de Macondo
El 11 de agosto de 1984, Jaime Vélez se preparaba para una operación del M-19 que impactaría a Yumbo. Hoy, él y Ana María recuerdan la tensión y el miedo de aquellos momentos que marcaron sus vidas.
uN NOMBRE PARA LA MEMORIA
El 28 de septiembre de 1985 fue asesinado al interior de su hogar el presidente del sindicato de trabajadores de Yumbo Dionisio Hernán Calderón.
Si hermano Jorge recuerda el legado de su hermano y cuenta cómo ha sido su lucha contra la impunidad
